¿Qué es el colesterol?

El colesterol desempeña un papel fisiológico importante y es fundamental para una buena salud.

La mayor parte del colesterol lo produce el hígado y está presente en todas las células del cuerpo. Además de la cantidad producida normalmente por el cuerpo, el colesterol puede ingerirse en los alimentos.

Existen dos tipos de colesterol: LDL (colesterol “malo”) y HDL (colesterol “bueno”), que toman su nombre de las proteínas que lo transportan en la sangre. Las lipoproteínas de baja densidad (LDL) son aquellas proteínas que transportan colesterol a todos los órganos, mientras que las lipoproteínas de alta densidad (HDL) llevan colesterol al hígado, en donde se desecha.

El incremento de los niveles de colesterol LDL, es decir, el colesterol “malo”, incluso cuando es leve o moderado, puede incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

La probabilidad de experimentar niveles elevados de colesterol “malo” está asociada a la edad, el sexo y la historia familiar, factores que no pueden cambiarse. Los factores “controlables” más frecuentes que contribuyen al colesterol elevado están relacionados con el estilo de vida, lo que incluye fumar, un consumo excesivo de alcohol y una alimentación desequilibrada.

Por lo tanto, es importante mantener bajo control los niveles de colesterol LDL, adoptando un estilo de vida saludable y una dieta equilibrada incluso en quienes presentan un riesgo relativamente bajo.


¿Cuáles son los valores normales de colesterol?

Según las recomendaciones de la Fundación Española del Corazón, en función de los distintos valores de colesterol encontraríamos las siguientes situaciones:


cholesterol scale


El valor del colesterol LDL puede variar en función de los factores de riesgo e historia clínica, por lo que es importante consultar con tu médico, ya que en algunos casos el nivel deseable de LDL puede ser incluso menor de 70 mg/dL.


Consejos para controlar los niveles de colesterol.


  1. Lleva una dieta saludable y equilibrada
  2. Una dieta saludable rica en frutas, verduras, cereales integrales y pescado. Que incluya grasas poliinsaturadas (como el aceite de oliva virgen extra) y evite grasas saturadas e hidrogenadas. La fruta, las verduras y los alimentos con bajo contenido en grasas proporcionan potasio y ayudan a reducir la presión arterial. Se recomienda moderar el consumo de sal, entre 3 y 5 gramos al día.

    Los complementos a base de arroz rojo, berberina (Berberis aristata), fitosteroles, ácidos grasos poliinsaturados ω-3, betaglucanos y alcachofa pueden ayudar a controlar el colesterol.

  3. ¡Haz ejercicio!
  4. Un poco de ejercicio cada día ayuda a contrarrestar el sedentarismo. Se recomienda realizar actividad aeróbica al menos 5 días a la semana, durante 30 minutos si es moderada o 15 minutos si es más intensa. Para mantener los músculos en movimiento es útil, por ejemplo, caminar, darse un paseo en bicicleta, o realizar algunas tareas domésticas o de jardinería.

  5. Deja de fumar
  6. Dejar de fumar tiene beneficios claros en el riesgo cardiovascular global y, en especial, en el nivel de HDL (el colesterol “bueno”) que aumenta cuando no se fuma. Sin embargo, se debe prestar atención al posible aumento de peso al dejar de fumar.

  7. Mantén controlado tu peso
  8. La circunferencia abdominal debe ser de menos de 94 cm en los hombres y de 80 cm en las mujeres. Una reducción del peso corporal, aunque sea ligera, mejora el perfil lipídico y repercute positivamente en otros factores del riesgo cardiovascular. Por lo tanto, se recomienda limitar los alimentos hipercalóricos y reducir su ingesta a 300-500 kcal/día.

  9. Limita el consumo de alcohol
  10. Para reducir los efectos dañinos del alcohol es necesario respetar las cantidades recomendadas: 2 vasos de vino al día (20 gr) en hombres y un vaso (10 gr) en mujeres. Las personas que tengan un nivel alto de triglicéridos deben evitar el alcohol.